Iniciacion mental del aprendiz

Iniciación mental del Aprendiz

Para el Aprendiz de masón  es importante entender que, es indispensable  ser una persona libre y de buenas costumbres, ya que si tal iniciación se realiza con una persona que no cumpla con estas características, ocurrirá que no descubre la intención de  la ceremonia. Y aunque sea  formal, se volverá inoperante desde el punto de vista iniciático.

Nadie es iniciado en virtud de una ceremonia, ni por la asimilación de determinadas doctrinas ignoradas por el vulgo. Cada Aprendiz se inicia a sí mismo, trabajando espiritualmente para descifrar el gran enigma que nos plantea la objetividad.
Los que hablan nos comunican sus propias ideas, interesantes de conocer desde el punto de vista profano, pero que más vale ignorar a fin de ponerse en condiciones de buscar independientemente la verdad.

 

El cuarto de reflexiones

Para descubrir a ésta, la verdad, tenemos que descender dentro de nosotros mismos, hasta el fondo del cuarto simbólico donde se oculta púdicamente, en su desnudez, la casta divinidad del pensador.

Pero el recogimiento en sí mismo no es más que un ejercicio transitorio, no un fin. Después de entrar en sí hay que salir, hay que elevarse por encima de las cosas para volver a ellas, estar dispuesto a apreciarlas en lo que valen. La realidad vulgar de las apariencias es el manojo de imágenes que solicita la perspicacia del iniciado.

Para él todo es jeroglífico. La vida lo hace intervenir como actor del espectáculo que ella misma proporciona. El actor se interesa en la representación y quiere descifrar el sentido. Iniciarse en la representación, para actuar mejor como artista que entiende las intenciones del autor de la obra, ésa es la suprema regla de sabiduría para el que participa en la divina comedia del mundo.

Pero no todos los ritos son de iniciación: la atención del neófito se siente atraída por símbolos, que son objetos materiales, tenidos por sagrados, o imágenes veneradas, cuando no sencillos signos gráficos, figuras elementales de geometría o dibujos sugestivos que se vinculan a ideas significativas para la inteligencia del hombre.

 

Conocimiento del aprendiz

Persuadidos de que la meditación instruye al hombre en las cosas que más le interesan, han fundado las Escuelas de Silencio. En ellas el Aprendiz no es aleccionado; no recibe ninguna predicación: es puesto en presencia de sí mismo y de los espectáculos puros.

Es posible que las cosas, las imágenes y los signos no le sugieran nada; espíritu perezoso, no se siente estimulado a pensar. En ese caso, pierde su tiempo en la Orden: no tiene vocación, y es mejor que se instruya con pedagogos que le dirán qué debe pensar.

Pero supongamos que no es este el caso, y que al Aprendiz se le ocurren ideas ante todo lo que ve. Esto será normal de parte de un espíritu activo, que tiende a pensar por sí mismo. Esto nos lleva, pues, a la meditación, que debe ser nutrida. ¿En qué debe meditar el Aprendiz? Por lo pronto, en los actos en los cuales le harán participar sus maestros.

Estos le harán cumplir ritos significativos, extraños y desconcertantes, precisamente para incitarlo a la reflexión. ¿Por qué ― se preguntará ― se me hace desempeñar un papel enigmático con el pretexto de iniciarme? ¿En qué se me inicia? En formalidades que ― lo sé ― son simbólicas. Heme aquí frente a símbolos cuyo significado debo descubrir.

 

2 thoughts on “Iniciación mental del Aprendiz”

  1. La cámara de reflexión emblemáticamente representando a uno de los cuatro elementos, Tierra es la que nos permite dejar enterrado a a los otros 3 elementos; a la vanidad (aire) a la envidia (agua) y al orgullo (fuego). Así, dejando estos vicios mentales, la bóveda negra y fúnebre nos hace renacer para convertirnos en mejores hombres.

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